viernes, 13 de agosto de 2010

Primer acto

Alguien volaba cerca de mi cabeza, y el zumbido no me espantó ni me asustó, miraba hacia adelante un horizonte perfectamente bello que incendiaba mis ojos de brillo y nostalgia incoherente. Alguien tocaba un arpa sobre mis hombros, como zócalos muertos mis brazos seguían inertes, mis ojos lloraban siempre adelante, siempre horizonte demente. Alguien rozaba mi rostro, un viento molesto, una brisa irreverente, mi rostro mojado mi rostro encogido siempre adelante, sin pena ni espanto, la vida en la muerte y mi pequeño sendero incoherente.
Moldeé la miraba, alce mi vista por debajo de mis pies, y abrace mi cima, escupi en la cara de las epocas y agredi a alquel guardia en ese hotel mientras dejaba el teatro en manos de la lluvia. Abri el parasol de mis lentes y le meti sombra a mi corazon en ese verano febril. Mis pasos se perdieron entre los tuyos y gracias a los ruegos cai de bruces frente a una pausa. Algido prontuario de nieves negras, aguas turbias, no son suficientes para calmar la sed adolescente de aquella piel prometida. Nunca ocurrio sin consecuencia, sin mañana, sin ayer, sin vida en contro la muerte aquel reloj caminando en aquel sendero y el alli demente balbuceaba sus números, actos sin publico impúdico presente.


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