Recuerdo lo áspero del cordón, la media sombra de los fresnos, las piedras pequeñas deshacerse entre mis dedos. Las hormigas, el hormiguero, las coloradas, las picaduras. Recuerdo la saliva mezclándose con la tierra en los remolinos de una rama. Los caracoles esconderse mientras los pájaros cantaban con las chicharras. Recuerdo los dedos pegajosos por la sabia de la higuera. Recuerdo las piedras enterradas que esconden mil bichitos, los recuerdo junto al olor de tierra húmeda, de tormentas cortas de verano. Recuerdos de bolitas y de bichos bolitas y de nuevo que olor feo el de las hormigas de culo blanco. Recuerdo los charcos secos y las cortezas. Los abuelos en las madrugadas en las veredas en sus camisetas, en sus sandalias cruzadas con medias altas. Recuerdo las uvas de las parras, las uvas chinche y también a las chinches, las palomas y los zorzales. Recuerdo el olor a pino y a pasto. Las bochas y la aplanadora.
Recuerdo los agujeritos de las panchas llenándose de arena, la textura de los cordones desatados y la lona. El gusto de las moras calientes, acero y el oxido. Recuerdo el perfume del pelo de las nietas cuando con sus vestidos nuevos visitaban a sus abuelos los domingos. Los alfajores envueltos en papel, el queso con cáscara de harina y las ferias los sábados. Recuerdo el salpicre y las uniones del parqué, el aserrín y las bolsas de los mandados. Recuerdo las cadenas y como con dolor me avisaban que se salieron, el bicicletero y el favor de inflar sin cobrar. Recuerdo las luciérnagas, lejos de las fogatas de san pedro y san palo. Recuerdo el plástico llover incendiado desde una barita y los chicles en las rayitas de las topper. Recuerdo el verano de días largos y retos de siesta.
Simplemente recuerdo.
Child from Bookstation Proofing on Vimeo.
viernes, 20 de agosto de 2010
Rojo
¿y si fuera un ángel?....ya estaba sentado nuevamente frente a mi, odioso y perpetrando las molestias corporales de soportar la vida, el soplo intermitente de los minutos abstractos y la sangre que corre buscando la última cascada, una corriente morada, los desnudos cuerpos bañan sus entrañas y blanco y negras pieles. Bañan, lustran o solo pululan como mintiendo el camino. nadie se encolumna, mentiras de igualdad, los plagios de sociedad enmascaran este impuro río que no se agota. La raza inmune a la decrepitud ya no busca ni atiende resistencias, inerte en vida se deja llevar en el lecho protector y sistémico de un rojo que nos tiñe a todos.
martes, 17 de agosto de 2010
Rasgue el Velo de tu Arcano
Es el egoísmo, no, no es Él, es mi conciencia abrasadora, no quiere ellos, ni nosotros ni vosotros, no hay otro para ella, ni soldados parecidos en la batalla de vivir, es por esto que no puedo llegar a los lectores. Me sumerjo en las mas terrible insinuación de solidaridad, pero es mentira, no sé de humanismos ni de pensamientos compartidos, me encierro en un pozo inundado de vacío y mientras caigo, mientras me deslizo arañado por la nada no descubro nunca mi destino, abrazando un pasado inútil pienso que mi muerte es resultado de mi continuo desvarío, y sigo escribiendo para seguir cayendo, porque así sostengo mi único modo de valer, así en el destierro de los otros empiezo a verlos a ellos sólos, a ellos ego, a ellos presos de su conciencia, cada uno en su madriguera, oscura, vacía, infinita como el mar.
viernes, 13 de agosto de 2010
Primer acto
Alguien volaba cerca de mi cabeza, y el zumbido no me espantó ni me asustó, miraba hacia adelante un horizonte perfectamente bello que incendiaba mis ojos de brillo y nostalgia incoherente. Alguien tocaba un arpa sobre mis hombros, como zócalos muertos mis brazos seguían inertes, mis ojos lloraban siempre adelante, siempre horizonte demente. Alguien rozaba mi rostro, un viento molesto, una brisa irreverente, mi rostro mojado mi rostro encogido siempre adelante, sin pena ni espanto, la vida en la muerte y mi pequeño sendero incoherente.
Moldeé la miraba, alce mi vista por debajo de mis pies, y abrace mi cima, escupi en la cara de las epocas y agredi a alquel guardia en ese hotel mientras dejaba el teatro en manos de la lluvia. Abri el parasol de mis lentes y le meti sombra a mi corazon en ese verano febril. Mis pasos se perdieron entre los tuyos y gracias a los ruegos cai de bruces frente a una pausa. Algido prontuario de nieves negras, aguas turbias, no son suficientes para calmar la sed adolescente de aquella piel prometida. Nunca ocurrio sin consecuencia, sin mañana, sin ayer, sin vida en contro la muerte aquel reloj caminando en aquel sendero y el alli demente balbuceaba sus números, actos sin publico impúdico presente.
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