miércoles, 29 de febrero de 2012

A cinco eneros,,, Carta de un hijo

Que tal pa? Como va todo por alla? Espero que las cosas anden bien. Yo aqui en mar del plata en poco quemado por el sol de las playas de punta mogotes, la gente aca es rara , estan casi todos asinados y distan mucho del contacto con la naturaleza de la zona o por lo menos de la manera en la que nos hiciste conocer de chicos, ya que todos estan muy en pose y mostrando sus celulares nuevos con audifonos. Raro la gente no se separa casi nunca de su telefonito.
 Lejos, tan lejos los veo a todos ellos de nosotros mismos en antaño cuando nos retirabamos a la querida villa que humilde pero preciosa nos dejaba disfrutar de sus playas; de aqui podria renegar de muchas cosas pero no de la belleza natural del lugar y de sus playas que apesar de la basura depositaba por el turismo con paciencia limpia de noche los restos de los visitantes para hacerse fuerte con cada dia nuevo entre sus acantilados con sus costas curvas y alguna que otra pedregosas. Sin querer me dejan ver mucho mas alla de lo que me imaginaba que veria, la mezcla de la gente de capital con la de aqui parece invisible pero existe y mucho, en la forma de vida y en algunos casos en la humildad. 
 Locos estas los que llegan y a veces esa locura se anida en los que pueblan este lugar o en sus prejuicios que no lejanos a la verdad muestran otra forma de vivir esta tierra, no de forma intensiva casi diria depredatoria como sus visitantes si no mas bien extensiva y paciente como las temporadas que deben pasar hasta el proximo arribo de sus indeseable y esperados turistas.
Pueblo y ciudad ambas truncas por lo impersonal del deseo del turismo, crean un lar amorfo e inmenso que poblado por pescadores, hoteleros y visitantes inesperados colorea un sociedad desconocida para todo aquel que no se tome el tiempo ni el placer para conocerlas. Un puerto enorme y pujante con el record -si no me equiboco- de produccion parece el hijo bobo de una maquinaria mas efimera y a veces mas perversa en cuanto se refiere al frio comercio, como el turismo simplemente por su forma y por la no permanencia de sus dueños en estas tierras durante el año, deja entrever las diferencias en las seguridades y la dignidad que brinda la continuidad laboral a las personas que aqui habitan; como tambien los involucrados en el campo o en las fabriles que parecen verse ajenos a ese sentimiento de los visitantes de pertenecia a este lugar , una pertencia que se podria catalogar como quincenal y anual. 
Grande, extensa y variada se muestra mar del plata y esconde gracias a sus pobladores muchos secretos lugares guardados con recelo por los nativos que un poco en broma y un poco en serio tratan de protegerlos de lo inevitable del avance del turismo que hoy por hoy es el que da mayores reditos con menores y peores inveriones. Pero al parecer si el viento que alimenta a esos barcos y las lluvias que antes saladas y en la hora precisa dulce, quitan la sed a las plantaciones mas retiradas de la costa, prometen -si esta tierra y sus planes macroeconomicos lo permiten- hacer de este paraje un puerto al que arribaran poco a poco -y ahi si con seguridad y dignidad- el crecimiento sano de una ciudad que brega porque de una vez por todas se la tome enserio y no como un pueblo en donde solo se venden barquillos y viseras. La cumbre paso por aqui y dejo mucho remiendo oportuno para las telvisoras y los estandares de la ONU pero quisiera alguien mas que yo que esto llegase a quien realmente lo requiere, alli donde la arena de las playas por mas fuerte que sople el viento no llega. Alli donde no se necesita lo efimero, si no lo casualmente necesario, lo sano, lo digno y lo seguro.
 
Desde esta inmensa belleza les envio una abrazo grande, grande.